Crecimiento Evangélico y el reto de la Transformación Integral de la iglesia

By Israel Ortiz
2015

¿Por qué los evangélicos debemos apuntar hacia la transformación integral de la nación? Por razón del evangelio, por razones históricas y por la realidad que enfrenta el país. En general, los evangélicos no nos hemos ocupado de nuestra responsabilidad ciudadana. El levantamiento de la población contra la corrupción en la actual coyuntura de Guatemala muestra que Dios está trabajando más allá de las cuatro paredes del templo. Sin embargo, los evangélicos no siempre hemos respondido como debiéramos ante los desafíos de la sociedad. El antiguo lema que afirmaba que “cambiando al individuo se cambiará la nación”, no ha dado el resultado esperado. Especialmente porque la preocupación por los asuntos de orden espiritual, han relegado la dimensión social del evangelio; y el énfasis en un mensaje individualista ha relegado la problemática del contexto socio-político, económico y cultural de nuestros pueblos. Marsden anota que el problema viene de muy atrás. Los evangélicos de corte conservador no sólo se mostraron cerrados a involucrarse en la escena social, sino que carecían de un programa social (En Dayton y Johnston, 1991: 32). Es imperativo para todos los cristianos dentro o fuera de Guatemala, ocuparnos de nuestro país y su realidad. No es posible soslayar el reto de contribuir como iglesia al logro de este objetivo. No sólo somos ciudadanos del cielo, sino ciudadanos del suelo donde nacimos. Teológicamente, la transformación nos compete porque es parte esencial del evangelio,2 y porque lo exige la realidad que enfrenta Guatemala y toda la región centroamericana. El análisis subraya que el evangelio tiene el poder para introducir cambios sustantivos en la vida de toda nación. No se agota con la salvación individual, sino tiene el poder para transformar la realidad de una nación. Damos gracias al Señor por el despertar que el Espíritu Santo está provocando en algunos círculos de liderazgo y sus iglesias para asumir una visión más integral de la misión, especialmente en la coyuntura política que vivió el país en los últimos meses de septiembre del 2015 con el triunfo histórico de la población al desaforar de sus puestos al presidente y vicepresidente por los actos de corrupción del cual fueron acusado. Esta reflexión traza algunas pautas para animar a la iglesia evangélica a contribuir a favor de la transformación integral del país, asumiendo el reto de llegar a ser fermento de cambio a partir del evangelio.